Historias de terror para no dormir: ¿estamos obsesionados con vernos (y que nos vean) bien?

 

 

Espejito, espejito, espejito… 
¿Quién es el más guapo de la república independiente de mi casa? 
 

— Si alguna vez te has hecho estas preguntas cuando nadie te ve, a lo Paranormal Activity… 

— Si tienes cremitas como para ponerle un altar a algún demonio milenario a cambio de la guapura eterna…

Entonces la verdadera pregunta que deberías hacerte, la más aterradora de todas, es…¿estás obsesionado con verte (y que te vean) bien?

Hoy en nuestro especial post de Halloween, te desentrañamos la película (de terror).

Leyendas de una obsesión

La obsesión por la belleza es algo que nos inquieta, nos atormenta y nos perturba desde que el mundo es mundo.

(De hecho, lo único que ha cambiado es lo que entendemos por belleza en cada época.)   

Nuestra imagen corporal afecta a cómo nos vemos, a cómo nos sentimos, a cómo nos relacionamos con el resto del mundo…   

Y la movida llega cuando la preocupación por vernos y que nos vean bien absorbe otras partes de nuestra vida a lo Posesión Infernal.   

Aquí no hay ni truco ni trato, solo datos para quitar el hipo del susto:   

No se libra ni el cirujano de las Kardashian

Todos los aquí presentes nos hemos mirado al espejo alguna vez y hemos sentido esa preocupación intensita por lo que veíamos en el reflejo:

● La piel: granos de pesadilla, puntos negros más oscuros que el alma de Annabelle, arruguitas por las que pactar con el diablo…

● El pelo: vemos las primeras entradas o canas como si anunciaran nuestro Destino Final, vello corporal para mutar en Hombre Lobo…

● Nuestro cuerpo (serrano): estar más blanco que Nosferatu, esa barriguita que ya no se quita como la maldición de The Ring, que hasta el espíritu de Scary Movie luzca más macho empotrador que tú…


● […]

La lista es más larga que la saga de Halloween y la obsesión por nuestra imagen más inmortal que Michael Myers.

Eso sí, nos negamos a quedarnos de brazos cruzados. Nos vamos a enfrentar a nuestros monstruos. Pero para eso, primero, tenemos que saber dónde se esconden.  

Por qué lo llaman obsesión cuando quieren decir…  

🥵 Cultura de la guapura. Nada sienta mejor que los piropos de una abuela, pero friendly reminder de que así aprendemos desde críos que cómo nos ve el resto del mundo importa… y mucho.

🧟‍♂️ Autoestima zombie. Tu autoestima tiene un montón de facetas (tu curro, tus relaciones, tu moral…), pero si nos obcecamos con que nuestro valor depende 100% de nuestra imagen, el resto de piezas que construyen tu autoestima se quedan como The Walking Dead.

🤴 Víctimas del canon de turno. Nadie va a decirte, explícitamente, que tienes que lucir como William Levy. Pero cuando ves a medio mundo babear por el mismo tipo de cuerpo/cara/llámalo x… pues habrá que pillar la indirecta.

👻 Postureo = fantasmeo. Las redes funcionan como pasarela a una realidad paralela (que no siempre es real), una simulación de reality show donde parece que nos están (y nos estamos) evaluando 24/7.

🤑 Embrujados por el money, money. Operaciones, dietas, gimnasios… y sí, también cremitas. Cada industria se vende como si fueran la solución definitiva a todas tus rayadas, pero lo único que cambia al final es tu cuenta corriente.

🤐 El silencio… de los complejos. ¿Alguna vez has escuchado a gym bros hablando sobre sus inseguridades mientras hacían press banca? Pues eso: lo que no se habla, no existe.

Diciéndole “Atrás, Satanás” a la obsesión por la belleza

Podríamos hablarte de cómo darte un subidón de autoestima, de salud mental masculina #SinFiltros, de cómo quitarse de encima miedos estéticos como quien se quita la careta en Halloween…

Pero nos estaríamos dejando fuera lo más importante.

Y es que esto no “arregla” cortándole el grifo a esas cosas que te flipan: el deporte, las cremitas, ficharte en los escaparates cuando caminas, que se te suba la bilirrubina después de un like o un match inesperado…

Porque no está mal querer vernos (y que nos vean) bien.

Eso sí, primero hay que volver al espejo, desnudarse y enfrentarse a todas esas cositas chungas que no nos dejan aceptar lo que somos a full, lo que se ve y lo que no, sin filtros, sin disfraces y sin miedos de por medio. 

Y así lo de currarnos a tope nuestro siguiente nivel deja de ser una historia de terror para convertirse en una de amor… propio.

PD: Y si estabas planeando sacar tu lado pibonéxico con un disfraz que ponga los pelos (y otras cosas) de punta este Halloween…   

El post de esta semana está patrocinado por nuestro Handsomefyer, una cremita que viene sin truco ni trato pero sí cargadita de ingredientes que te dejan la cara como un caramelito: para comérsela… y lo que surja.

Handsomefyer

cremita todo-en-1 con efecto ¡que buena cara llevas! 

We do cool right,
Siwon

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